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viernes, 29 de diciembre de 2017
Artistas del espanto
jueves, 28 de diciembre de 2017
Tiras de cómics en El País
Otras historietas en el rotativo madrileño
En la sección de cómics publicada por el diario El País a partir de 1986 se iniciaron algunas tiras, de las que ya han pasado por el blog El hombre invisible, de El Cubri, y Felis, el león vegetariano (luego Leo Verdura), de Rafa Ramos. Hoy nos visitan otras tres series nacidas en aquella aventura editorial, además de echarle un vistazo a las cuatro tiras sindicadas que compartieron aquel espacio con los autores españoles.
Las primeras entregas de la sección de historietas de El País llevaron en el encabezado el título Comics (sin tilde), que fue sustituido después por el más adecuado Tiras cómicas. Las primeras tiras publicadas fueron El hombre invisible, de El Cubri; Andy Capp, de Reg Smythe; El mago Fedor (Wizard of Iz), de Brad Parker, y Garfield, de Jim Davis (como curiosidad, las tiras de Garfield y Andy Capp aparecieron un día con los titulares cambiados). A los pocos días el estreno de Felis, el león vegetariano descabalgó de la sección al mago de Parker. El final de la serie de El Cubri y el paso de la de Ramos al Pequeño País se cubrieron con tres nuevas series: Vanesa, de María Díaz y Marga Puncel, de la que no encuentro más que un ejemplo; Nina, también dibujada por Puncel, sobre guiones de Atilano, y Los Adánez (primates), del veterano Pablo, continuando el incombustible Garfield como representante del cómic internacional, acompañado en esta última etapa por la serie de Gary Clark El clan de la ciénaga. ![]() |
| Garfield y Andy Capp,con los títulos cambiados. |
Es triste que el periódico no mantuviera su sección de historietas más allá de media docena de años, y reducida a un solo día a la semana. Otros proyectos, como el serial policiaco de Jorge Martínez Reverte y Pedro Arjona Sol de invierno, también publicado en El País en 1990, fueron algunos de los pocos oasis en el desierto del cómic en la prensa española después de los años setenta.
Presentamos aquí en primer lugar unos ejemplos de las series de sindicación, y completan la entrada las escasas muestras de las series de Pablo y Marga Puncel que he conseguido encontrar.
miércoles, 27 de diciembre de 2017
La última hazaña de Alonso Quijano: recuperar la cordura y mantener su integridad y sus ideales
El Quijote de Segrelles (V)
Hemos seguido durante los últimos cuatro días las aventuras del ingenioso hidalgo de la Mancha de la mano de José Segrelles, y hoy seremos testigos de sus más tristes días, conoceremos sus últimas voluntades y sus postreras recomendaciones a su fiel Sancho, su ama y su sobrina (y por su intermedio, a cuantos lean la genial novela del manco de Lepanto) y le veremos por fin descansar en paz. Me gustaría pensar que estas entradas puedan servir de incentivo para que alguien decida leer la obra maestra de nuestra literatura.
Llegamos ya a la última entrega de las estampas cervantinas de José Segrelles.
El final del libro de Cervantes siempre deja un agridulce sabor: la muerte de Alonso Quijano, tras la derrota de Don Quijote, provoca la inevitable sensación de que la tarea del caballero ha concluido en el fracaso, pero la última enseñanza que el héroe incansable transmite desde su lecho de muerte al lector prevenido es que no importa si las esperanzas parecen resultar frustradas, sino que es la constancia en la lucha la que nos hace merecedores de alcanzar el fruto que justifica nuestra existencia.
Nunca resulta infructuoso leer el Quijote. Espero que estas imágenes inviten a alguien a hacerlo, y si no lo hubiera hecho antes nunca, lo envidio: aunque cada lectura ofrece un nuevo placer, ninguno es comparable al de la primera vez, y para mí eso ya es algo irrepetible.
El final del libro de Cervantes siempre deja un agridulce sabor: la muerte de Alonso Quijano, tras la derrota de Don Quijote, provoca la inevitable sensación de que la tarea del caballero ha concluido en el fracaso, pero la última enseñanza que el héroe incansable transmite desde su lecho de muerte al lector prevenido es que no importa si las esperanzas parecen resultar frustradas, sino que es la constancia en la lucha la que nos hace merecedores de alcanzar el fruto que justifica nuestra existencia.
Nunca resulta infructuoso leer el Quijote. Espero que estas imágenes inviten a alguien a hacerlo, y si no lo hubiera hecho antes nunca, lo envidio: aunque cada lectura ofrece un nuevo placer, ninguno es comparable al de la primera vez, y para mí eso ya es algo irrepetible.
[Publicado originalmente el 23 de diciembre de 2009 en La Burbuja de Alejandro]
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