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domingo, 11 de febrero de 2018

Las revistas de historietas para chicas (I)

  

Blanca

Editorial Bruguera, 1960

     
La historieta para niñas es un campo muy extenso y poco transitado por los estudiosos del cómic en España. La idea generalmente aceptada entre los coleccionistas en mi infancia (los coleccionistas de mi barrio en las afueras de Madrid, no me atrevo a generalizar) es que el único tebeo realmente coleccionable era el de aventuras, con un cierto desprecio hacia los tebeos "de risa", que se leían y se cambiaban rápidamente, aunque algunas de las revistas de humor incorporaban episodios de series aventureras, algunas de gran éxito: Dan, Trueno, El Jabato... El tebeo para chicas era algo que normalmente se ignoraba... oficialmente. 
Los más habituales de aquellos tebeos para el género femenino eran los que llamábamos "de hadas", cuadernos de dimensiones algo más pequeñas que las de los masculinos, dedicados a temas románticos, plagados de princesas, hermosas docellas y gallardos caballeros, y el desdén era normalmente la sensación más arraigada entre los chavales. Claro que, sin confesarlo nunca, muchos de los que teníamos hermanas procurábamos echar un vistazo a sus tebeos, y al menos yo no podía dejar de sentirme atraído por algunas de aquellas historietas. Curiosamente, recuerdo más las series de acompañamiento que ocupaban las páginas interiores de las cubiertas de varias de aquellas colecciones que los relatos principales, normalmente muy monótonos y bastante aburridos: una historia de Juana de Arco con dibujos de Jaime Juez es la que me viene ahora a la memoria, pero hubo otras, que tenían el hándicap de que era casi imposible leerlas completas, ya que conseguir números seguidos de aquellas colecciones era muy difícil.
Algo distinto, en cambio, era el caso de las revistas juveniles para chicas. Tanto Florita como Mariló, las de mayor éxito en los años cincuenta, fueron colecciones que me atraían mucho y que siempre consideré merecedoras, al menos, del mismo trato que las "de risa". Aunque las secciones especialmente dedicadas a labores, recetas de cocina y consejos varios me las saltaba sin mirarlas, algunas de las series de aquellas revistas estaban a la altura de los tebeos "serios", y siempre lamenté no haber guardado ningún número.
A finales de los años cincuenta el campo del tebeo para niñas evolucionó, y sin dejar de publicarse tebeos "de hadas", el contenido fue haciéndose menos infantil, y las historias, aunque igualmente empalagosas y falsas, se acercaban un poco a lo que se consideraba que era el mundo real, en el que, naturalmente, los protagonistas siempre eran profesionales de alto nivel, médicos, deportistas, pilotos de aviación, y cuando las chicas no pertenecían a altas clases sociales, el amor las elevaba mágicamente. El cine y la televisión abrieron a las jovencitas un mundo en el que las hadas y las princesas ya no eran necesarias, y su papel lo ocuparon azafatas, periodistas, modelos, enfermeras o artistas de cine... destacando el caso de algunas protagonistas que lograron colección propia, como Mary "Noticias".
Quiero empezar este repaso a las revistas para chicas con el almanaque para 1962 de Blanca, revista de Editorial Bruguera, que puede servir de ejemplo intercambiable con cualquiera de las otras colecciones femeninas de la casa. 
Se trata de un cuaderno de treinta y seis páginas con la portada y la contraportada en color y las demás en blanco y negro. Lo primero que llama la atención es la casi absoluta falta de referencias a las fiestas navideñas, salvo un par de historietas y uno o dos chistes que transcurren en esas fechas, pero realmente el contenido de este almanaque podría ser el del número de cualquier semana del año.
Entre los autores que ocuparon las páginas de este almanaque se encontraba la guionista Elsa Martín (seudónimo de Armonía Rodríguez), con una historieta navideña de siete páginas con dibujos de Heini, artista del que no consigo ningún dato ni en la red ni en los textos de consulta a mi alcance; Alicia Romero es la autora de un episodio de cuatro páginas de la serie La historia de May Dunning, también de tema navideño, con dibujo de Purita Campos, y Montserrat Curto dibujaba, sobre guión de Carlos Mendizábal, la historieta de nueve páginas La vida puede ser maravillosa, que figuraba destacada en la portada.
También se publicaron en este almanaque una historieta de Piluca, niña moderna, de Segura; un chiste protagonizado por Polito "Tipo Duro", personaje de F. Ibáñez; la tira de Roy Davis La perrita Linda, y chistes gráficos de varios autores. El resto de la paginación lo cubrían reportajes sobre artistas y cantantes, muchos de ellos ya olvidados (¿alguien recuerda al guapo Sacha Distel, cuando apenas recordamos a su ex pareja la despampanante Brigitte Bardot?), páginas de consejos y un par de páginas publicitarias.
En resumen, un producto "para chicas" que, mirado sin prejuicios, se diferenciaba bastante poco de los equivalentes para varones, si queremos ser justos. Nunca he creído en la voluntad de los editores de tebeos de conseguir otra cosa con ellos que hacer negocio, salvo las editoriales "del régimen", no me parece que nadie pretendiera adoctrinar con los tebeos. La época imponía límites, censuras y temas prohibidos y recomendados, pero lo cierto es que eso no es algo demasiado diferente en ningún momento histórico. Por ello, el único juicio que me atrevo a hacer sobre un tebeo, desde la atalaya de mis ya casi incontables años, es si me gustó más o menos, si me divertí leyéndolo y si me apetecería volver a leerlo.
Creo que estos comentarios se alejan de la intención con la que empecé la entrada: hablar de los tebeos de las chicas de mi edad, pero el síndrome Cebolleta es difícil de vencer, y me temo que me he dejado arrastrar. Esto dicho, esperando el perdón de quien me lea, aquí está el almanaque comentado. Si alguien llegó hasta aquí y le apetece, adelante.



















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