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viernes, 5 de enero de 2018

La demencia conquista la historieta (y III)


Los egregios locos de Editorial Valenciana

De Liceras a Sifré

    
Último repaso a esta chiflada cabecera de Valenciana. Hoy otro buen ramillete de autores de campanillas. 
Empezando por José Soriano Izquierdo, que aparece de nuevo, ahora firmando con sus dos apellidos otras dos portadas más de la colección de almanaques, la entrega de hoy incluye a figuras del calibre de Liceras, autor de muchas felices páginas de Jaimito o de Pumby; Nadal, de quien sólo he encontrado una tira vertical; Nin, con una única página; Palop, con una buena serie de historietas; Sanchis, también limitado a una única aparición; Serafín, que dejó en esta colección algunas muestras más de su talante atrabiliario y satíricamente aristocrático-castizo, con su desfile habitual de damas de alto copete con su inconfundible lenguaje y su descarado humor; Serna Ramos y Sifré, que cierran la entrada con su bienhumorada demencia.
Espero que haber empezado el año con esta falta de cordura no suponga un demérito para una bitácora que sólo pretende repasar recuerdos agradables almacenados en una trayectoria vital que abarca gran parte de una era social y humana en la que el ocio y el disfrute dependían de unas tecnologías que están ya periclitando con el avance del mundo digital, que todo lo transforma y convierte en algo diferente (toma ya frase elegante).
    

SORIANO IZQUIERDO

   
    

LICERAS

    


    

NADAL

   
    

NIN

   
    

PALOP  




   

SANCHIS

   
   

SERAFÍN

    


   

SERNA

    

   

SIFRÉ

   

sábado, 4 de noviembre de 2017

El amable humor valenciano


Jaimito, una lectura placentera

  
Los tebeos humorísticos de la editorial Valenciana se diferenciaban de los de Bruguera por el talante de su humor, nunca agresivo, con la mirada puesta en lectores de edad infantil. Si en Pulgarcito o El DDT encontrábamos al muerto de hambre, la suegra insufrible, los niños terribles y su estricto padre, los empleados oprimidos y sus tiránicos patronos, la bruja irascible, el periodista entrometido o las frustradas solteronas, en Jaimito, y no digamos ya en Pumby, los personajes eran menos "reales" y vivían en un mundo mucho más amable. Las figuras titulares (el gatito del enorme cascabel o Jaimito y sus amigos Bolita, Tejeringo y Rosquilleta), aunque tuvieran enfrentamientos con enemigos tan "terribles" como Don Camorra, alias El Barbas, y su hermano Tontilón, en realidad nunca se veían envueltos más que en escaramuzas divertidas que solían terminar en un chasco para el malvado y sonrisas para los protagonistas, y lo mismo le ocurría a Pumby en sus fantásticos viajes y peripecias. Los demás personajes formaban parte del mismo amable mundo, ya fueran una clásica familia, un perezoso irremisible o un náufrago eterno. Asimismo, abundaron los animales antropomorfos cuya vida transcurría entre pequeños problemas siempre fácilmente resueltos, y el humor tendía más al absurdo o al chiste blanco que al coscorrón y la paliza habituales en Bruguera.
El humor absurdo de Palop.
El dibujo de estas historietas, como es natural, participaba del espíritu pacífico y amable, más suave y redondeado que el de sus colegas del norte. Dibujantes como Nin, Frejo, Liceras, Karpa, Sanchis, Edgar, Carbó, Palop, Rojas o Castillo daban a sus historietas un dulce sabor que hacía de la lectura un ejercicio feliz. Incluso dibujantes que en otras publicaciones se mostraron más "salvajes", como Serafín o Nené Estivill, mantenían el tono general en sus trabajos para Jaimito.
Traemos hoy al blog dos ejemplares de Jaimito de los que leía en mi infancia. El primero de ellos, el número 400, se publicó cuando yo debía de andar por los siete años. Mi padrino solía comprarme regularmente algunos tebeos (Roberto Alcázar, Dumbo, Jaimito y otros, además de Florita y Mariló para mi prima, ocho o diez años mayor que yo), por lo que es probable que lo leyera "de estreno". El otro número, el 577, ya es de 1960, y para entonces mis lecturas tenía que conseguírmelas yo mismo, y como apenas me llegaba el presupuesto para comprar algún cuaderno de aventuras a la semana, es de suponer que este Jaimito debió de llegarme mediante canje con algún amigo. En este número se incluían dos páginas de un episodio de Roberto Alcázar y Pedrín: no sé en qué momento se decidió incluir historietas de aventuras en la revista, normalmente el contenido se limitaba a chistes e historietas humorísticas, páginas variadas de amenidades y algún relato en viñetas con texto al pie.
Me hubiera gustado poder ofrecer una aventura de la pandilla de Jaimito de las que Karpa desarrolló en varias entregas, pero no he conseguido completar ninguna, aunque no desespero. También querría traer un episodio dibujado por Liceras. Pero creo que estos ejemplares son suficientes para comprobar que la lectura de las hazañas del Soldadito Pepe o el Capitán Mostachete, las mil formas de no hacer nada de Bartolo, el mundo cerrado de Robinsón Pérez, los permanentes problemas en los que la magia del genio Eustaquio metía a Gedeón o las peripecias de Teresito y sus papás pueden disfrutarse siempre sin otra preocupación. Un placer sereno, vamos.