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sábado, 29 de agosto de 2020

Otra entrada rescatada de mi antiguo blog

     

Hermanos de la lanza (I)

Comic books a la española
     
Acudo de nuevo a mi extinta burbuja para recuperar otra serie que merece nuestra atención. Como de costumbre, respeto los textos tal como los escribí hace diez años.
Es sabido que con la edad se aprende mucho y se descubre lo errados que pudimos estar en nuestra lejana juventud [aunque conviene explicar que hace diez años mi "lejana juventud" tenía ya una solera de más de medio siglo]: así, en ese texto citaba a Dólar como la editorial que trajo a España a Flash, Mandrake, The Phantom y los demás héroes de KFS. Está claro que debería haber dicho que Dólar fue la que me descubrió a mí aquellas maravillas, porque casi una década antes que el sello madrileño ya Hispano Americana había publicado en español aquellas series, y aún hubo otras colecciones anteriores por ahí, que yo no conocí. Y es que, pese a mi avanzada edad, soy mucho más joven que los pioneros de la afición tebeística, que vieron nacer a Cuto, Chispita, el Guerrero, Roberto y compañía cuando yo todavía no era ni un proyecto, por lo que algunos de estos eventos los conozco sólo de oídas y los demás los alcancé cuando ya llevaban años llegando a los quioscos.
De cualquier manera, espero que esos pequeños lunares no empañen demasiado la luminosidad de mi estupenda prosa, con la que estoy seguro que queda perfectamente retratado el comic book del que trata esta entrada y la que, si todo sigue bien y ni la pandemia ni otra catástrofe lo impide, subirá mañana al blog. En El Blog de Alejandro sólo publiqué los dos episodios de Hermanos de la lanza de este comic book: voy a añadir aquí la tercera historieta que completaba el volumen, un episodio de otra serie publicada por Dell Comics con dibujo de John Buscema, pero eso ya será mañana. De momento, vamos con el cuarto episodio de Hermanos de la lanza, que es el que abre el libro.

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Portada de la edición original
de este episodio.
Dólar fue la editorial encargada de acercar al lector español desde los años cincuenta los grandes hitos del cómic de prensa estadounidense. Flash Gordon, el Hombre Enmascarado y Mandrake recorrieron España en los cuadernos apaisados de tamaño gigante que publicaba la empresa madrileña, acompañados pronto por el Príncipe Valiente, Ben Bolt, Julieta Jones, Jorge y Fernando, Rip Kirby y otros muchos héroes, en variados formatos y en ediciones más o menos respetuosas con el criterio cronológico, guiños a la censura tanto en “retoques” gráficos como “literarios”, publicidad inserta en las viñetas y demás miserias a las que estaba sujeta la edición de tebeos en nuestro país.
     Pero había otro campo editorial en Estados Unidos que Dólar apenas cultivó, el comic book. Los superhéroes, las figuras del Oeste, los luchadores del espacio, las series humorísticas y cartoons ofrecían al mercado español un material muy apetecible explotado en gran parte por una empresa mexicana, Novaro, gracias a cuyas colecciones nos llegaron no sólo Superman y Batman, sino una pléyade de revistas a todo color y en formato vertical que suponían una alternativa al nativo cuadernillo o al tebeo “de risa”. Hopalong Cassidy, Red Ryder, Gene Autry, el Llanero Solitario, Flecha Verde, Aquamán, Tomás Mañana, Congo Bill y tantos y tantos otros atravesaban el Atlántico en brazos de la editora azteca para delicia del lector español.
     La bilbaína editorial Fher se dedicó al público juvenil e infantil, publicando álbumes de cromos, libros divulgativos y educativos y algunas de las más recordadas ediciones de comic books en castellano. En sus variadas colecciones aparecieron los personajes de Disney, cartoons de Warner, vaqueros e indios y adaptaciones de famosas series de televisión.
     
Primera página del episodio
en el 
cómic book americano.
A mediados de los años setenta nació la colección Mico, transformada después en Librigar Mico y finalmente en Librigar a secas. En ella, junto a otros aventureros y buena cantidad de personajes humorísticos, conocimos a Dan-el y Tavane de Aba-zulu y Natongo y Zulena de Tungelu, los protagonistas de Brothers of the Spear (traducida como Hermanos de la lanza), una colección que narraba las aventuras de los reyes de dos pueblos, el uno blanco y el otro de raza negra, que han unido los destinos de sus pueblos para defenderse de los ataques de los enemigos comunes, llegando a ser “hermanos de la lanza”… No cuesta mucho advertir los ecos de la lucha por los derechos civiles y por el fin del problema racial en Estados Unidos en el fondo de la trama.

     La historia que vamos a leer apareció en el número 25 de la colección Librigar, y corresponde al cuarto volumen de la serie original. Su título, “Evil comes with thall strangers”, se convirtió en “Enemigos poderosos”. No fue el título lo único que cambió. La censura asoma su tiznada garra en alguna viñeta que muestra demasiada carne femenina, a juicio de las autoridades competentes.
     No importa, sea como sea, disfrutemos de estas aventuras en su hermoso color y su épico dibujo, obra de Jesse F. Santos, apreciable dibujante filipino.
     













[Publicado originalmente el 1 de diciembre de 2009 en La Burbuja de Alejandro]

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